Hay ocasiones en las que no sabemos lo fragil que puede ser la vida, desde que nacemos damos por sentado que estamos en este mundo y que continuaremos acá por un tiempo considerable. No recuerdo exactamente el día en que nací, no recuerdo si llovía o hacía calor, no recuerdo si estaba nublado o los rayos del sol llenaban el inmenso mundo en el que vivimos, no recuerdo quien estaba a mi alrededor, ni recuerdo las palabras de mi madre al verme, no recuerdo la hora exacta en el que por primera vez aspiré aire, pero una cosa tengo por seguro, un 26 de Marzo del año 1981 vine a este mundo. El primer recuerdo que tengo de mi persona es a los 3 años aproximadamente, recuerdo unas “colchonetas” de color azul rey, mismas que nos servían para dormir en aquel lugar en el que pasaba las mañanas mentras mi madre iba a trabajar, ese lugar al que llamamos guardería en el cuál pasé tantas horas de los primeros años de mi vida. No recuerdo exactamente el día en que nací, no se si estará aún dentro de mi mente, dormido, guardado, oculto o si algún día lo recordaré, pero a partir de ese momento empezamos a vivir.